jueves, 19 de diciembre de 2013

Un 2 de Diciembre, -esta noche hace exactamente 199 años-moría, encerrado en el hospital para enfermos mentales de Charenton, Donatien Alphonse Françoise de Sade, El Divino Marqués. Le encarcelaron reyes, emperadores, revolucionarios, militares y hombres santos. Todos ellos leían sus libros a escondidas. "Mi desgracia no es consecuencia de mi manera de pensar, sino de la de los demás"

jueves, 12 de diciembre de 2013

Hoy he visto a un perro esbelto y negro abandonado en una calle repleta de coches y de gente, miraba a la gente con ojos leganoso y perdidos, estaba parado en la acera, buscaba y esperaba a su desdichado dueño, no se movía, miraba y se preguntaba, me ha dado mas pena que un mendigo

jueves, 5 de diciembre de 2013

D El Ocaso de la Tristeza Por Salvador Elizondo Es un hecho que la tristeza está condenada a desaparecer. Las situaciones que nos pone la vida moderna, especialmente la actividad incesante que genera y su altísima velocidad, dificultan cada vez más la percepción o la experiencia de este sentimiento que tuvo una vida fugaz (hablando en términos de literatura) en la conciencia o en la atención de los hombres. Cada día los tristes se vuelven más raros y si acertamos a encontraron con uno su condición de triste se nos mostrará como resultado de la multitud de constricciones que por todas partes amenazan su tristeza, y más que un triste veremos a un raro. Pero si la tristeza ha perdido el dominio de la literatura no así el del alma humana. Lo que pasa es que ya no hay tiempo ni fijeza de la atención para percibir esa modulación tan tenue del tono anímico cuando pasa de do mayor a re menor. Tal vez por snobismo o por ignorancia se prefiere llamar neurastenia, depresión, spleen, melancolía, tedio, fatiga, mala digestión, tiempo nublado, blues a la simple y sencilla tristeza. Pero la neurastenia se cura con vitamina B, la depresión con vino, la fatiga con reposo, el spleen con carcajadas, la mala digestión con bicarbonato, el tedio y el mal tiempo se evitan con la televisión o en el cine, la melancolía se cultiva por su enorme valor y prestigio literario. Sólo la tristeza es incurable; pasa, pero llevándose consigo el secreto de su causa y el recuerdo de su efecto, sin dejar huella alguna de cuándo volverá. No atiende a su presencia ninguna circunstancia orgánica o exterior y la tristeza puede darse en cualquier sistema nervioso, en cualquier tubo digestivo y en cualquier día del año. Aunque no es impeditoria del trabajo cotidiano si es que éste existe, prefiere la cercanía de los ociosos y de los solitarios. La tristeza demasiado sociable o demasiado pública produce una impresión de impudicia y su manifestación, si no es a través de formas muy refinadas, denota un carácter afeminado en los hombres, frígido en las mujeres y vulgar y lastimoso en los artistas. La tristeza propicia el cultivo de algunos géneros literarios; principalmente el del llamado "diario íntimo" o " confesiones", que constituyen, por así decirlo, la forma que la vida secreta reviste para presentarse en público, ya que es un sentimiento que pone al ánimo en relación con cualquier cosa; una flor o una estrella convocan por igual este secreto común a todos; secreto a voces que es la sustancia de toda la literatura de confidencia. Como generadora de escritura, la tristeza parece ser un invento alemán. El sentimiento de Weltschmerz (dolor del mundo) inexplicable obtiene se expresión culminante en obras como Werther, cuyas páginas no solamente describen el sentimiento de tristeza sino que, en su momento, también la produjeron masivamente entre sus lectores. Pero Goethe no era triste. Era demasiado mundano y demasiado analítico para no contemplar la tristeza como algo exterior o ajeno a él y de considerarla con el mismo criterio con que analizaba una muestra geológica o un fragmento de estatua. En el curso hacia la máxima subjetivización de la concepción original de Goethe la tristeza sufre las más inauditas metamorfosis -en prosa y en verso- a lo largo de todo el siglo diecinueve. La más evidente de las transformaciones es la del nombre, siempre impreciso, con que se la va conociendo, como si en esa inconexión entre el nombre y la cosa se cifrara su misterio o su explicación: mal de Werther, enui, spleen, tedio, caffard, clorosis, neurosis, etcétera, ninguno de los cuales expresa cabalmente la naturaleza del estado de ánimo que nombran mejor que él término original. Entre Los sufrimientos del joven Werther y Tristesse d'eté la tristeza sigue el camino de toda la carne, pero en sentido contrario: en Goethe mata; en Mallarmé, paradójicamente, la tristeza es a la vez efecto (Brise marine) y causa (Tristesse d'eté) de la concupiscencia. Lo que para Goethe es un fenómeno, para Baudelaire será una sensación y para Mallarmé la sombra o la ausencia de una sensación. Podría decirse que el defecto principal de la tristeza es su carencia de interés o de substancia. Los celos producen un Otelo; la ambición una Lady Macbeth; la sensibilidad exacerbada un des Esseinte, pero los tristes pueblan el inmenso territorio de la literatura en calidad de personajes ínfimos. Volver a pagina de inicio Contacto: info@lamaquinadeltiempo.com ..............................................................................................................................................

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Il me semble d’ailleurs qu’on ne devrait lire que des livres qui vous mordent et vous piquent. Si le livre que nous lisons ne nous réveille pas d’un coup de poing sur la tête, à quoi bon le lire ? Pour qu’il nous rende heureux, comme tu l’écris ? Mon Dieu, nous serions tout aussi heureux si nous n’avions pas de livre, et les livres qui nous rendent heureux, nous pourrions à la rigueur les écrire nous-mêmes. En revanche, nous avons besoin de livres qui agissent sur nous comme un malheur dont nous souffririons beaucoup, comme la mort de quelqu’un que nous aimerions plus que nous-mêmes, comme si nous étions proscrits, contraints de vivre dans les forêts, loin de tous les hommes, comme un suicide — un livre doit être la hache qui brise la mer glacée en nous. Voilà ce que je crois. Franz Kafka à Oskar Pollak, 27 janvier 1904, Œuvres complètes,

martes, 3 de diciembre de 2013

Samuel B. Le manque d’argent est un mal. Mais il peut devenir un bien. 2. Ce qui est perdu est perdu. 3. La bicyclette est un grand bien. Mais mal utilisée elle devient dangereuse. 4. Être complètement à la côte, cela donne à réfléchir. 5. Il y a deux besoins : celui que l’on a, et celui de l’avoir. 6. L’intuition fait faire bien des folies. . Le manque d’argent est un mal. Mais il peut devenir un bien. 2. Ce qui est perdu est perdu. 3. La bicyclette est un grand bien. Mais mal utilisée elle devient dangereuse. 4. Être complètement à la côte, cela donne à réfléchir. 5. Il y a deux besoins : celui que l’on a, et celui de l’avoir. 6. L’intuition fait faire bien des folies.ú Samuel Beckett, Mercier et Camier (1946), éditions de Minuit, 1970. acteur (2) action (2)

sábado, 16 de noviembre de 2013

"Escritor es el que descubre que las palabras salen de la mano." "La felicidad consiste en ser un desgraciado que se sienta feliz." Ramón Gómez de la Serna
Por los ojos nos vamos de la vida.Ramón Gómez de laSerna
Pour juger du progrès, il ne suffit pas de connaître ce qu’il nous ajoute ; il faut encore tenir compte de ce dont il nous prive. Baudouin de Bodinat, La Vie sur terre. Réflexions sur le peu d'avenir que contient le temps où nous vivons, to

viernes, 15 de noviembre de 2013

Que peut-on dire sur la vie que l’on n’ait pas dit déjà ? Beaucoup de choses. Qu’elle vise mal du cul, par exemple.
Samuel Beckett
Samuel Beckett
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No se va a ninguna parte. La comodidad de una meta, aunque fuere lejana, no existe. Mauricio Blanchot

martes, 12 de noviembre de 2013

"Des humains viennent sauvages voir des humains et disparaissent." Ernst Herbeck 100 Poèmes
"Des humains viennent sauvages voir des humains et disparaissent." Ernst Herbeck 100 Poèmes

sábado, 2 de noviembre de 2013

Moisés Mori

miércoles, 5 de junio de 2013

Au petit jour, quand les premières clefs ouvrent les portes, au lieu de sortir ou de rentrer, je resterai. Debout, puis assis, je regarderai la nuit s’en aller. Brave nuit. La machine à parler n’aura pas cessé de marcher mais son bruit est plus doux, le jour. Le jour, la mémoire sèche. Le jour, on n’éprouve pas le besoin de dire ce qu’on a devant soi. C’est le regard, la nuit, qui gêne et devient fou. Nous aimerions tant voir ce que le jour nous cache. Pierre Dumayet, Brossard et moi, éditions Verdier, 1989.

jueves, 2 de mayo de 2013

Nous dérivions parmi les roseaux et la barque s'est coincée. Comme ils se pliaient, avec un soupir, devant la proue ! (Pause) Je me suis coulé sur elle, mon visage dans ses seins et ma main sur elle. Nous restions là, couchés, sans remuer. Mais, sous nous, tout remuait, doucement, de haut en bas, et d'un côté à l'autre. Pause. Passé minuit. Jamais entendu pareil silence. La terre pourrait être inhabitée. Ici se termine la bande. Boîte - (pause) -trois, bobine - (pause) cinq. (Pause.) Peut-être que mes meilleures années sont passées. Quand il y avait encore une chance de bonheur. Mais je n'en voudrais plus. Plus maintenant qu'il y a ce feu en moi. Non, je n'en voudrais plus. Krapp demeure immobile, regardant dans le vide devant lui. La bande continue à se dérouler.

lunes, 25 de marzo de 2013

e n'aime pas particulièrement le mot "travail". Les êtres humains sont les seuls animaux qui ont à travailler, je pense que c'est la chose la plus ridicule au monde. Les autres animaux gagnent leur vie en vivant, mais les gens travaillent comme des fous, pensant qu'ils doivent le faire pour rester en vie. Plus le travail est important, plus le défi est grand, plus ils pensent que ce travail est formidable. Il serait bon d'abandonner cette façon de penser et de mener une vie facile et confortable avec beaucoup de temps libre. Je pense que la manière dont vivent les animaux sous les tropiques, sortir le matin et le soir pour voir s'il y a quelque chose à manger, faire une longue sieste l'après-midi, doit être une vie formidable

domingo, 23 de diciembre de 2012

Los Borbones en pelota No, no es un título sensacionalista que se me haya ocurrido a mí para atraerte, lector, es un título de Gustavo Adolfo Bécquer, nuestro pescado de hoy. Y es que hay buenas noticias: no todo está perdido. Hace algunos días, en algún instituto de alguna ciudad de España, un profesor de literatura enseñó a sus estudiantes la otra cara del poeta sevillano. Resulta que Bécquer no estaba sólo atento a que volverán las oscuras golondrinas de tu balcón sus nidos a colgar, y el interesante documental que el profesor mostró a sus alumnos, y que puede verse en la red, Bécquer desconocido, descubre el lado oculto del escritor romántico, mitificado también a consecuencia de su temprana muerte. Resulta que Bécquer tenía que ganarse la vida, y para ello se dedicó a hacer traducciones y escribir obras de teatro comercial. Más tarde, al fin, y mediante enchufe, consiguió un empleo como redactor del periódico El Contemporáneo. Pero tras la revolución de 1868 y la caída del reinado de Isabel II parece ser que se quedó en paro y debió soportar de nuevo estrecheces. Es entonces cuando colabora con las revistas satíricas Gil Blas y Doña Manuela ( El Jueves y la Revista Mongolia del XIX, podría decirse) y publica junto a su hermano, pintor, la serie de acuarelas Los borbones en pelota, bajo el seudónimo de SEM. Se trata de un álbum de ochenta y nueve acuarelas pornográficas en las que se satiriza a la corte de Isabel II —tatarabuela de “nuestro” Juan Carlos—, que tenía fama de amante de lo popular y de ser aficionada al sexo (bueno, la obligaron a casarse con su primo Francisco de Asís a los 16 años, qué querían). Claro que en aquella época algunas publicaciones eran censuradas: El Sol, El Imparcial, La Iberia. Pero mirémoslo así: que fueran censuradas quiere decir que existían. Los borbones en pelota no fue editado ¡hasta 1991! O_O y parece ser que hoy en día encontrar un ejemplar es imposible. Por la red circulan, cómo no, las láminas de los hermanos Bécquer. Si tecleas en Google imágenes, ahí las tienes. Hace unos años el periódico gratuito 20 minutos publicó una fotogalería de ocho láminas ( aquí). Quién lo iba a decir del poeta romántico. Pero es que también literalmente Bécquer tiene dos caras. Su rostro está idealizado. Todos tenemos en mente el retrato que hizo de él su hermano, que le adoraba. Pero ¿se parece ese retrato al hombre real? Podemos compararlo con otro, encontrado en la página de la biblioteca virtual Miguel de Cervantes y… algunas diferencias hay. ¿Dónde está ese lunar? ¿Y la nariz era de gancho o respingona? Todo esto llama la atención porque muestra que hay otra forma de mirar las cosas, existe otro ángulo desde el que se ve la cara oculta. Lo idealizado suele tener su correspondiente correlato a ras de tierra. Cuando era pequeña muchas veces me dormía escuchando cuentos de hadas donde los pobres conseguían ser ricos al final. Pero cuando era mi padre quien se ocupaba de tranquilizarme hasta que me entrara el sueño, ponía en el tocadiscos a Paco Ibañez cantando “Poderoso caballero es don dinero”. Los versos de Quevedo eran la contracara de mis cuentos de hadas. En ellos los pobres perdían siempre. Gustavo Adolfo Bécquer no era un ser etéreo que vivía del aire. Necesitaba dinero. Y en ese Bécquer desconocido el dinero explica muchos de los pasos del personaje. Son las dos caras de la moneda. En 1967 los Beatles sacaron su hit All you need is love. La cara B del disco resultaba ser Baby, you’re a rich man. El dinero siempre está en la cara oculta.
http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=S&pagina=http://www.eldiario.es

miércoles, 17 de octubre de 2012

n ne peut jamais savoir ce qu’il faut vouloir On ne peut jamais savoir ce qu’il faut vouloir car on n’a qu’une vie et on ne peut ni la comparer à des vies antérieures ni la rectifier dans des vies ultérieures. (...) Il n’existe aucun moyen de vérifier quelle décision est la bonne car il n’existe aucune comparaison. Tout est vécu tout de suite pour la première fois et sans préparation. Comme si un acteur entrait en scène sans avoir jamais répété. Mais que peut valoir la vie, si la première répétition de la vie est déjà la vie même ? C’est ce qui fait que la vie ressemble toujours à une esquisse. Mais même « esquisse » n’est pas le mot juste, car une esquisse est toujours l’ébauche de quelque chose, la préparation d’un tableau, tandis que l’esquisse qu’est notre vie n’est l’esquisse de rien, une ébauche sans tableau. (...) Ne pouvoir vivre qu’une vie, c’est comme ne pas vivre du tout. Milan Kundera

domingo, 7 de octubre de 2012

(…) Plus un pouvoir est total, plus ses ordres sont imperceptibles. Plus les ordres sont imperceptibles, plus notre obéissance paraît évidente. Plus notre obéissance paraît évidente, plus nous avons l’illusion d’être libres. Et, finalement, plus nous nous croyons libres, plus le pouvoir s’avère total. Thierry Simonelli, « Technique et normalisation selon Günther Anders ».